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Descripción
Raciones: 8 porciones aprox. Para el biscuit (molde de cake de 20 cm)
  • 250 gr. de queso cremoso entero (Philadelphia o similar).
  • 100 ml de nata 35% MG.
  • 3 yemas de huevos grandes.
  • 50 gr. de azúcar.
Para las nueces caramelizadas  a la miel. (Sobrarán)
  • 100 gr. de nueces peladas.
  • 65 gr. de miel suave.
  • 15 gr. de mantequilla.
Para la sopa de fresas.
  • 200 gr. de fresas partidas en trocitos.
  • 125 gr. de azúcar.
  • 100 ml de agua.
  • 2-3 cucharadas de vinagre balsámico.
Galletas trituradas para la decoración (opcional) Hojas frescas de tomillo limón para las más arriesgadas (opcional)
Elaboración
Comenzamos preparando las nueces caramelizadas.
  1. Ponemos en un cazo con fondo grueso y a fuego medio, la miel y la mantequilla. Movemos de vez en cuando para que la mezcla se fusione.
  1. Cuando tengamos nuestra mezcla de miel y mantequilla fusionada, añadimos las nueces y con una espátula las movemos para que todas ellas se impregnen de la mezcla y queden cubiertas.
  1. Dejamos evaporar el agua que hubiese y cuando prácticamente todo el caramelo esté adherido a las nueces y ya casi no quede caramelo en el fondo, las sacamos a un silpat o papel sulfurizado para que se enfríen, cuidando que no estén pegadas unas a otras.
  1. Cuando las nueces estén frías y el caramelo duro, las partimos en trozos pequeños. Reservamos.
A continuación preparamos la crema del biscuit de queso.
  1. Con la batidora de mano provista del accesorio de varillas, batimos las yemas y el azúcar hasta conseguir una mezcla esponjosa, blanquecina y espesa.
  1. Añadimos el queso crema y seguimos montando un poco más, hasta que todo esté bien integrado.
  1. Semi-montamos la nata y la agregamos con movimientos envolventes a nuestra preparación.
  1. Por ultimo añadimos las nueces, procurando repartirlas bien por toda la mezcla y también con movimientos envolventes para evitar que la crema se baje.
  1. Forramos con film el recipiente donde la vayamos a depositar, un molde de cake de unos 20 cm, y vertemos en su interior la crema. Alisamos con una espátula y llevamos al congelador hasta que se haya endurecido. Mejor de un día para otro.
Preparamos la salsa balsámica de fresas.
  1. Ponemos a fuego medio el azúcar y el agua, removiendo hasta su completa disolución.
  1. Dejamos que comience a hervir y transcurridos 5 minutos añadimos nuestras fresas troceadas y las 2 cucharadas de vinagre balsámico. Revolvemos bien y bajamos el fuego. Dejamos hervir a fuego muy suave durante unos 10 minutos, hasta que el líquido haya espesado ligeramente y se haya consumido en parte.
  1. A la hora de servir, sacamos nuestro biscuit del congelador unos 5 minutos antes, cortamos porciones que servimos regadas con la sopa de fresas y unas galletas trituradas. Podemos añadir unas hojas de tomillo limón, que le aportan un toque de frescor.
Nota
A la hora de montar la nata, y para no fracasar en el intento, es importante que todos los elementos que vayamos a utilizar estén muy fríos. Así que meter unos 5 minutos en el congelador el bowl, las varillas y la nata. El biscuit tiende a descongelarse más fácilmente que el helado tradicional, así que no lo saquéis de la nevera con demasiada antelación y si fuera necesario llevarlo al frigorífico.